
Mis mujeres, sus pasos descalzos,
en tardes de cielos de ocre encendido,
y ventoleros refrescando sus enaguas,
de cabellos como raíces enredadas a voluntad.
Mujeres de lucha en jornadas interminables,
mujeres ardorosas, rotundas, de voluntad inquebrantable.
Mujeres levantando con amor, pirámides,
esferas de fuego, tejidos en sangre,
mujeres surcando la tierra y esparciendo en ella, semillas,
mujeres bañadas en estrellas, y estrellas desnudas en la noche.